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martes, 16 de noviembre de 2010

¿MEJOR SIN JOYAS?

Hace unos días, saltaba a la luz pública una noticia en la que la protagonista era la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde. Mejor dicho: el protagonismo lo acaparaba una fotografía suya publicada en la portada de la revista ‘Les nouvelles du 12’. Seguramente la mayoría de quienes vieron esa primera página no apreciaron nada extraño. Claro, ¿cómo iban a reconocer que era una foto trucada? Y ¿por qué iban a saber que en la foto original la ministra en cuestión aparecía con pendientes de perlas y con un anillo y una pulsera?

Al parecer, y según fuentes de la propia revista, hubo quien pensó que borrándole las joyas transmitiría una imagen de mayor austeridad, algo que podría beneficiarla. Alucinante ¿no? Al menos, da qué pensar. Porque ¿realmente puede perjudicar la imagen de una persona (en este caso, la de un cargo público) el que lleve o no joyas? La verdad es que, para analizar en profundidad el asunto, deberíamos por ejemplo saber si esta ministra suele ir normalmente con o sin ellas… En cualquier caso, dice mucho del poder de la imagen por lo que puede llegar a transmitir y de la importancia que se le da en sectores como la política, donde se cuidan al máximo éste y otros detalles.

Y no es la primera vez que ocurre algo así con la prensa gala y el Gobierno de Sarkozy. En otro caso de similares características, la protagonista fue la ministra de Justicia, Rachida Dati, y un anillo de la marca Chaumet en oro gris y diamantes (las malas lenguas rumoreaban que era un regalo de compromiso del padre, todavía desconocido, del hijo de la ministra), valorado en más de 15.000 euros y que, “misteriosamente”, desapareció de su mano izquierda en una fotografía publicada en Le Fígaro.

Todo esto, cotilleos aparte, nos lleva a reflexionar sobre si las joyas pueden relacionarse sólo con la ostentación o si, simplemente, suponen un elemento más en la estética y el cuidado por el aspecto físico de cada uno.

Lo que no sabemos en relación a estos “robos de joyas virtuales” es si desde el gabinete correspondiente del gobierno galo ya enviaron esa foto trucada o si la revista decidió retocarla… Eso sería otra cuestión a investigar y un motivo más para la reflexión. ¿Quizás para un próximo post?


By: Óscar Izquierdo Barbas

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